La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que “El Niño”, un fenómeno climático que consiste en la elevación anómala de la temperatura superficial del océano Pacífico central y oriental, se está fortaleciendo más rápido de lo previsto y encendió las alarmas por un escenario de lluvias intensas, crecidas de ríos e inundaciones en gran parte del planeta.

Según el organismo que depende de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la Argentina, el impacto podría sentirse con mayor fuerza en el centro y el noreste del país, en un contexto agravado por el cambio climático. El secretario general de la ONU, António Guterres, describió la situación con una advertencia: “El Niño ya no está a la vuelta de la esquina, sino que ha entrado en casa y ha subido la calefacción. Y esto es solo el calentamiento”.

La OMM identifica a la Argentina entre los países que enfrentarán temperaturas superiores a los valores normales. El fenómeno, asociado con océanos excepcionalmente cálidos, puede derivar en olas de calor y aumentar la frecuencia de eventos climáticos extremos. Estos cambios representan un desafío para sectores sensibles como la agricultura, la gestión del agua y la salud pública, especialmente en comunidades vulnerables.

Si bien sus efectos en territorio nacional no serán uniformes, las alertas lanzadas por los organismos especializados implican una mayor acción por parte de las autoridades gubernamentales de Tucumán para profundizar los programas de obras públicas que tiendan a mitigar los efectos de las inundaciones. Además, el fenómeno climático lleva a fortalecer los programas de prevención de enfermedades que, en los últimos años, han sido una moneda corriente durante el verano y el otoño, como el dengue o la chikungunya, transmitidas por la picadura de los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus.

Asimismo, frente a esa situación meteorológica, se requiere una mayor coordinación entre el gobierno provincial y los municipios y comunas rurales, con el fin de evitar anegamientos por una deficiente limpieza de los canales o de los alcantarillados y generar alertas tempranas cuando se prevea el crecimiento de ríos y de arroyos por efectos de las lluvias. También es necesaria un cambio cultural en la población para evitar arrojar residuos que puedan dañar la infraestructura existente. A nivel nacional, se puso en marcha el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027. La estrategia, encabezada por la Agencia Federal de Emergencias, busca mejorar la articulación entre la Nación, las provincias y los municipios, además de coordinar recursos ante eventuales tormentas, crecidas e inundaciones.

Paralelamente, los hombres del campo están obligados a adoptar planes de cultivos y de cosechas excepcionales ante la mayor cantidad de precipitaciones y el incremento de la humedad, además de los potenciales períodos de sequía.

Si bien no existen mecanismos que puedan evitar la ocurrencia de sequías y los excesos hídricos, es posible, mediante el análisis de la diversa información climática, meteorológica e hidrológica disponible, realizar una identificación, una valoración y un monitoreo de esos fenómenos ambientales. Los episodios de “El Niño” suelen ocurrir cada dos a siete años y, por lo general, duran entre nueve y 12 meses. Generalmente, comienzan a desarrollarse entre marzo y junio y alcanzan su máxima intensidad entre noviembre y febrero.

Las proyecciones de los organismos especializados en efectos climáticos advierten que “El Niño” podría mantenerse hasta los primeros meses de 2027.